El pasado martes,Salvador Illa se despidió del Ministerio de Sanidad afirmando que "no se arrepiente de nada".
Más sin embargo, con una gestión que duró lo que va de pandemia de coronavirus, deja un saldo de 56.000 fallecidos según su registro, pero de más de 84.000 y contando, según el INE y el Instituto de Salud Carlos III, quienes se basaron en los registros de defunsión. Muchos desde la parte opositora pidieron su dimisión, por considerar negligente sus funciones en el ministerio; y más recientemente, la Asociación Nacional de Víctimas y Afectados por Coronavirus (Anvac) interpuso una querella por la gestión "homicida" y abandono de cargo contra el exministro y, también al director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. Por su parte, Illa ha indicado que a partir de ahora se volcará al 101%" en su candidatura para las elecciones autonómicas catalanas, igual que hasta en su momento estaba concentrado al 101% en sus funciones como ministro de Sanidad.

Preparando el camino a las elecciones

Con la creciente tercera ola del covid, desde comienzos del año varias han sido las Comunidades que han "suplicado" a Sanidad y al Gobierno central que se imponga un nuevo confinamiento para frenar los contagios y bajar la presión hospitalaria. La respuesta hasta hoy ha sido, endurecer mucho más las restricciones con toques de queda y cierres perimetrales, cierres de la hostelería y comercios no esenciales y, la reducción de solo convivientes en reuniones. Si con la tercera ola la tasa de contagios, muertos y camas en UCIs son más elevadas que en marzo, cuando se decretó el confinamiento, la interrogante surge: ¿Por qué no se vuelve a imponer? La respuesta, llega de la forma más cínica: poder realizar la campaña política hacia la Generalitat calatana. 
Aún con los estragos del coronavirus y la crisis para la inmunización, las autoridades catalanas no cambian la fecha de elección, e inclusive se tiene previsto flexibilizar las restricciones y cierres perimetrales para la realización de los mitines políticos.

Simplemente, Illa preparó las elecciones en plena escalada del covid con un decreto de alarma que permite sus mítines y garantizarse la victoria de la Govern.

Con el decreto de estado de alarma vigente desde octubre, que elaboraron la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, y Salvador Illa como ministro, permite saltarse los confinamientos en campaña electoral, a diferencia del elaborado en marzo para hacer frente a la primera ola, en la que fueron aplazados los comicios de Galicia y del País Vasco.

La maniobra de La Moncloa

De ser un ministro criticado y criminalizado durante la pandemia, Salvador Illa pasó a ser un activo electoral, que tiene posibilidades de dar la victoria a los socialistas en Cataluña según el Gobierno central. Por su carácter templado, calmado en todo momento a pesar de la difícil situación con la que ha tenido que lidiar. Todo ello, le ha aportado una imagen de hombre tranquilo valorada por los electores. En la actualidad, los sondeos electorales avalan la maniobra de Moncloa de sacar a Salvador Illa de la gestión de la pandemia para ponerle a competir electoralmente en Cataluña. Y ante ese objetivo político no hay pandemia que valga. De ahí que el ministro se resistió a modificar el decreto del estado de alarma, pese al clamor de la Comunidades autónomas. Un confinamiento domiciliario en Cataluña acabaría con la cita electoral del próximo 14 de febrero y su aplazamiento hasta dentro de tres meses o más bajaría, la popularidad que tiene Illa.

Querella por gestión homicida

Mientras Illa sigue su carrera a la Generalitat, hoy ha recibido la primera querella después de abandonar su cargo como ministro.

Esta fue interpuesta por la Asociación Nacional de Víctimas y Afectados por Coronavirus (Anvac) y, en la que también denuncia al director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón.

En la misma se le acusa de una gestión que ha dejado más de 85.000 muertos en España y por la que podría tener que responder ante la Justicia. Se trata de la primera acción penal que se presenta tras publicarse su cese del cargo el  pasado miércoles en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Esta acción legal remite que para muchos ciudadanos que fallecieron por la mala gestión en el primer trimestre de 2020 y por otros posteriores, como los referidos a decisiones adoptadas por el Ministerio de Sanidad entre julio y septiembre pasados.
Ya ha pasado un año desde la memorable frase que profesaba Salvador Illa: "Estamos preparados para actuar ante cualquier eventualidad". Dentro de lo que vimos durante su gestión en Sanidad: Nunca se asesoró con el comité de expertos, desaconsejó el uso de mascarillas mofándose de Isabel Ayuso cuando regaló las FFP2 en Madrid, descartó la segunda ola, desestimó el efecto de la cepa británica en el país... En la mano de los electores quedará que continúe en su carrera política o no, en caso que la Generalitat actual y el tribunal no posterguen las elecciones en virtud de la situación pandémica.   Notas relacionadas: Ministro Illa: En el 2021 habrá vacuna de coronavirus para distribuir a la población Uso de mascarillas en los espacios públicos impondrá el Gobierno próximamente