Una limitación importante en el uso de fertilizantes dentro de la actividad agrícola del Campo de Cartagena permitiría recuperar el acuífero cuaternario por completo en 18 años.
Un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia y el Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente
remarca que debe haber una reducción global de la presión de nitrógeno sobre el acuífero del 80%, lo que derivaría en una regeneración de la masa de agua subterránea bajo la comarca de Cartagena en aproximadamente de 18 años.
En el referido informe, el investigador Miguel Ángel Pérez Martín, explica que una reducción inferior a ese tanto por ciento no sería compatible con la recuperación del acuífero.
En la actualidad,
las concentraciones de nitratos en la zona de contacto del acuífero con el Mar Menor son superiores a los niveles medios registrados en la totalidad de la masa de agua subterránea.
Por lo que el investigador señala que esta zona tardaría nueve años en reducir a la mitad la concentración de nitratos, situándose la cifra en 100 mgNO3/l. En el conjunto del acuífero, por contra, serían siete años.
Pérez Martín establece que existe una relación entre la aplicación de fertilizantes y el exceso de nitrógeno que se produce en la comarca.
La limitación del uso de esta sustancia en la actividad agrícola llevaría incluso a obtener reducciones significativas durante el primer y segundo año en cuanto a la concentración de nitratos.
Lo que implica que «los aportes de agua superficial durante los eventos de lluvias, que generen arrastres de agua y sedimentos, contengan una cantidad significativamente menor de nitrógeno».
La mencionada investigación entra de lleno en uno de los temas más polémicos de las medidas que establece el decreto ley de Protección Integral del Mar Menor. Pérez Marín se une a la lista de científicos que recomiendan ampliar la franja libre de fertilizantes y estiércoles hasta los 1.500 metros en torno a la laguna. Para ello, argumenta que esta medida afectaría a una superficie de regadío de 1.400 hectáreas, mientras que el límite establecido hasta ahora (500 metros) solo afectaría al control de 127 hectáreas.
«
El incremento de anchura de la franja desde los 500 a los 1.500 metros supone multiplicar prácticamente por 10 la superficie afectada por la limitación, lo que puede contribuir de manera sustancial a la reducción de los aportes de nutrientes a la laguna salada» y evitaría los procesos de eutrofización, subraya.
Según el autor del informe, un detalle que debería quedar explicito en el decreto ley de la laguna. «Se debería incorporar de forma clara y explícita la cantidad máxima de aporte total de nitrógeno por hectárea y año en la zona del Campo de Cartagena».
Esta es una cifra que
el investigador sitúa en 170 kgN/ha/año (kilogramos de nitrógeno por hectárea y año). Esta cantidad en el uso de este fertilizante
sería el recomendado para que el acuífero pudiera regenerarse de la contaminación sufrida.
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