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El contradictorio uso de la Ivermectina como tratamiento para el Covid-19

Con las grandes farmacéuticas en contra y la negativa de la OMS por falta de pruebas contundentes, la Ivermectina lleva más de un año usándose como tratamiento contra el covid

Ante la desesperada necesidad por encontrar tratamiento y la cura contra el SARS-CoV-2 o coronavirus, muchos han sido los fármacos empleados como experimento para atacar los efectos del covid en el organismo, entre ellos la Ivermectina.

Ante el más reciente bulo sobre el uso de la ivermectina como tratamiento para prevención del covid, la Organización Mundial de la Salud desmintió el estudio mencionado por las redes sociales es un preprint y no está revisado por pares.

Y en el resumen de dicho estudio, se indica que deberían hacer más ensayos antes de que las autoridades decidan. Por lo que la organización espera recibir una orientación del equipo de investigación en cuatro o seis semanas.

En resumen, la OMS no ha cambiado sus recomendaciones sobre la ivermectina y los resultados de su estudio aún no están disponibles.

La efectividad de la Ivermectina como tratamiento contra el Covid

Han sido múltiples los estudios de la eficacia de la ivermectina contra el Covid-19 fuera de nuestras fronteras.

En mayo de 2020, investigadores australianos afirmaron que la ivermectina puede evitar que el SARS-CoV-2 se replique en cultivos celulares.

Hasta hoy, en países de América Latina como Perú, Bolivia, Venezuela y Brasil, se confía en este fármaco como tratamiento complementario para prevenir  y ralentizar sus efectos.

Este medicamento que se ha usado durante décadas para el tratamiento de enfermedades parasitarias en animales y humanos, ha sido una opción bastante viable por ser barato y porque se puede conseguir sin receta.

Específicamente, se emplea para tratar la sarna y las enfermedades causadas por parásitos. Sus efectos se basan en modificaciones de los canales de cloruro, que llevan a la parálisis y muerte de los ácaros de la sarna, de los gusanos de seda, entre otros.

En Perú, la ivermectina ha sido ampliamente utilizada para tratar las fases tempranas del Covid-19. Sin embargo, el pasado mes de octubre, el Gobierno peruano retiró de su guía de tratamiento contra la enfermedad una serie de medicamentos, entre los que figuraba la hidroxicloroquina y la ivermectina, tras indicios sobre su ineficacia.

En Honduras, ante la popularidad del fármaco como medicamento «milagroso» contra el covid, la Mesa Multisectorial para la Apertura Económica y Social pidió recientemente al gobierno que permitiera el «uso voluntario de la ivermectina de manera profiláctica, para combatir el Covid-19».

Es de esperarse la esperanza de la ivermectina como tratamiento contra el coronavirus porque sus propiedades antivirales han demostrado que inhibe la replicación de varios virus de ARN, como el Dengue, Fiebre Amarilla, Chikungunya, Zika, Encefalitis equina venezolana, Virus del Nilo Occidental, Virus del Síndrome porcino y, el más reciente, el SARS-CoV-2.

En España, su uso ha sido mas bien moderado, aunque en las últimas semanas ha despertado gran interés.

Aunque con beneficios modestos, la ivermectina ha ha demostrado efectos in vitro en células para reducir la replicación del virus, en estudios preliminares que no se han llegado a publicar en una revista científica, pero hicieron que en América Latina se utilizara a pesar de la falta de evidencias.

En la última semana, un nuevo estudio de la Universidad de Navarra aportaba signos positivos en personas con enfermedad moderada, aunque el equipo investigador incidía en que son necesarios nuevos análisis para corroborar los hallazgos.

Hay que tener en cuenta que este es un fármaco prácticamente retirado porque otros ensayos han parado por falta de beneficios.

Los fallidos ensayos del fármaco

En la actualidad, la OMS y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) desaconsejan el uso de la ivermectina para el tratamiento de Covid-19 y advierten de los efectos secundarios.

El Organismo de Reglamentación de Medicamentos y Productos Sanitarios de Sudáfrica (SAHPRA) también desaconsejó su uso a finales de diciembre de 2020, diciendo que aún no había datos confirmatorios.

Lastimosamente, la mayoría de los estudios informados hasta la fecha tenían información incompleta y limitaciones metodológicas significativas, lo que dificulta la exclusión de causas comunes de sesgo.

La información faltante y las limitaciones de los estudios incluyen: un tamaño de la muestra muy reducido, los pacientes también recibieron varios medicamentos concomitantes (Doxiciclina, hidroxicloroquina, azitromicina, zinc, corticosteroides) que confunden la evaluación de su verdadera eficacia, no hay un esquema específico de dosificación, falta de descripción según la gravedad de covid, y las medidas de resultado no se han definido con claridad.

Son éstas las limitaciones que hacen que la ivermectina no sea oficialmente empleada para el tratamiento preventivo del covid.

El rotundo NO de las farmacéuticas sobre su uso

La postura negativa de las grandes farmacéuticas contra el uso de la ivermectina como tratamiento contra el covid, ha despertado la inquietud de muchos.

Sobrada son las razones para pensar que estas multimillonarias industrias no quieren que se use porque quieren beneficiarse de medicamentos más costosos que puedan comercializar y más aún con la mega campaña de vacunación en todo el orbe.

La compañía Merk recientemente publicó que “no hay base científica para un posible efecto terapéutico contra Covid-19 de estudios preclínicos”.

Reafirman que no hay evidencia significativa de actividad clínica o eficacia clínica en pacientes con enfermedad de coronavirus y existe una preocupante falta de datos de seguridad en la mayoría de los estudios.

La duda sin embargo  persiste, cuando se conocen los modelos de negocio de la industria farmacéutica como vender volúmenes bajos a precios altos para un mayor lucro. Con un mercado en un futuro cercano de 7.000 millones de personas que necesitarían la ivermectina, compensarían a cualquier fabricante su producción y distribución.

Lo que sabemos hasta aquí, es que existe una evidencia muy limitada sobre la seguridad de la ivermectina en dosis más altas, e incluso, menos evidencia de su seguridad cuando se usa en pacientes con Covid-19 que tienden a tener estados proinflamatorios.

Según los expertos, estos estados proinflamatorios pueden aumentar la penetración de la ivermectina en el sistema nervioso central con consecuencias desconocidas.

Además, los problemas potenciales pueden incluir interacciones medicamentosas con algunos antivirales administrados a pacientes con Covid-19, como el ritonavir, que pueden aumentar los niveles de ivermectina en el organismo y provocar efectos adversos.

Pero por otro lado, en las redes sociales son muchos los estudios no aprobados por la OMS que comprueban la efectividad de este fármaco contra el Covid-19. De modo que la espera por una certificación internacional de su uso se vuelve imperiosa cuando tanta gente ha muerto en esta pandemia.

 

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