Con las cifras alarmantes de la UNICEF, donde cada cinco minutos un niño muere a causa de la violencia y que millones de niños más viven con miedo de ser víctimas de violencia sexual, física y emocional, se hace imperioso reconocer este problema.
Dentro de todas las tipologías de violencias contra los niños, se encuentra una que va dirigida principalmente a la progenitora (o progenitor en contados casos) pero donde los niños son las víctimas directas o indirectas: La Violencia Vicaria.
En un escenario de violencia física o psicológica en el hogar, se busca agredir a una persona con el objetivo de causar dolor a un tercero.
En España desde el 2013 hasta hoy se han registrado 39 menores han sido víctimas mortales de la violencia vicaria.
Los casos más mediatizados recientemente sobre violencia vicaria han sido el de Rocío Carrasco y las dos desaparecidas niñas de Tenerife, donde la actualidad informativa ha rescatado este término para referirse a algunos de los casos de violencia machista o de género.
De igual manera, hoy se celebra el Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión, en una jornada de la UNICEF para reconocer el dolor que sufren los niños en todo el mundo que son victimas de maltratos físicos, mentales y emocionales.
“Te voy a quitar lo que más quieres”
El objetivo perseguido por el agresor en este caso es instrumentalizar a los menores y aprovecharse de su vulnerabilidad para poder ejercer sobre la víctima un continuo maltrato psicológico. Amenazas como: “Te voy a quitar lo que más quieres”, "te voy a dar donde más te duele" “te van a odiar”, forman parte de la táctica del agresor para impedir que la principal víctima busque ayuda o interponga denuncia, o ponga fin a la relación.
Víctimas de violencia vicaria. Público
Para definir este tipo de violencia que agrede por partida doble y que es poco mencionada, En primer lugar, la RAE ofrece la siguiente definición al término “vicario”: (Adj.) “Que tiene las veces, poder y facultades de otra persona o la sustituye.”
Según la licenciada en psicología y especialista en violencia e infancia, Sonia Vaccaro, la definición al término de la violencia vicaria es: aquella violencia que se ejerce sobre los menores (violencia secundaria), para hacerle daño a la mujer (víctima principal).
Es decir, que en este caso el agresor pretende causarle el daño más extremo a la mujer y tener la seguridad de que no se va a recuperar, e infligir dicho daño mediante los hijos.
Este tipo de violencia produce secuelas dobles. Por un lado, la sufren las mujeres que son víctimas de los maltratos físicos, psicológicos, sexuales, etcétera; y por otro lado, la sufren los menores, bien conocidos como víctimas directa o como víctima indirecta porque conviven y crecen en un entorno en el cual predominan los malos tratos y los niños son testigos de ellos.
Cabe destacar que el concepto de violencia vicaria se incluye como tal, en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género en el año 2017.
En éste texto, se recoge que las mujeres cuyos hijos han sido asesinados, automáticamente pasan a considerarse víctimas de violencia de género. Más sin embargo, no es hasta el año 2019 cuando se condena por primera vez en España, a dos hombres por atentar contra la vida de sus hijos con la intención de causar daño extremo a la madre de los menores. Uno de éstos casos tuvo lugar en A Coruña y el otro, tuvo lugar en Castellón.
Los inocentes pagan los problemas de los padres
Un caso puntual al que se la ha hecho seguimiento en Diario Civitas, es la desaparición desde el pasado mes de abril de Ana, Olivia y su padre en Tenerife. Asociado directamente a una violencia vicaria pues las últimas palabras de Tomás Gimeno a su exmujer fueron: "No las vas a volver a ver".
Aún desaparecidos padre con sus dos hijas en Tenerife. Heraldo de Aragón
De allí, a las horas se reportó su desaparición con sus dos hijas, de uno y seis años. hasta hoy no se ha dado con el paradero de las niñas.
Otro caso bastante mediatizado que ha coincidido en el tiempo con la emisión en Telecinco de la serie documental en la que Rocío Carrasco denuncia haber sufrido maltrato por parte de su exmarido, Antonio David Flores, durante más de dos décadas.
Donde se pone sobre la mesa un tipo de violencia machista habitualmente desconocido que se ejerce a través de los hijos con el objetivo de dañar hasta el extremo a la mujer.

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