Es hora de preguntar a los afectados de esta declaración del BIC de Cañada de Alba ¿cuál será su rumbo? Porque en adelante no pueden disponer de sus tierras para la producción agrícola.  La declaración del BIC debió ser el resultado de un trabajo en conjunto de todas las partes interesadas y no solo un grupo puntual que buscó esta declaración como una demostración más de fuerza y control sobre el municipio. Desde el pasado 25 de marzo es oficial que los propietarios de estos terrenos deben abocarse desde ya a conservar, custodiar y proteger los bienes, asegurando su integridad y evitando su destrucción o deterioro, conforme a lo dispuesto en el artículo 8, apartado 2 de la Ley 4/2007. Así está expresado en el Boletín Oficial de la Región de Murcia, número 81, publicada el pasado sábado 10 de abril. Esto quiere decir que en estos terrenos no puede desarrollarse ningún tipo de actividad ecónomica. En estas circunstancias es necesario preguntar ¿Qué otras acciones han hecho los promotores de este BIC para garantizar el resguardo del patrimonio arqueológico de Puerto Lumbreras sin perjudicar a los agricultores y ganaderos de la zona?  Para nadie es un secreto que, tanto el poblado Argárico como el yacimiento Romano de las Pocicas, por mencionar algunos,  han sido víctima de constantes ataques de excavadores furtivos. La zona está convertida en un vertedero ilegal. Entre otros daños a los que ha estado expuesto este valioso yacimiento arqueológico. Ahora las autoridades municipales deben responder por la integridad del área protegida e iniciar las actuaciones debidas para resguardar una zona en abierto abandono desde hace mucho tiempo. 

Participación de las familias afectadas por el BIC de Cañada de Alba en su proceso de declaración

Las familias cuyas tierras cultivables activas ahora son parte del BIC no fueron tomadas en en cuenta durante este proceso.  La  participación de los afectados es nula. No hubo un proceso educativo de los ciudadanos en torno al valor del patrimonio a resguardar.  ¿Están enterados si quiera que ahora no podrán disponer de sus tierras para las labores agrícolas?, ¿cuál será la base del sustento de estas familias que quedaron sin empleos? El resguardo de los patrimonios que conservan nuestra historia, ya sean culturales, arqueológicos o cualquiera de sus representaciones, es una labor que compete a todos. En esa magnitud los afectados directos deben estar involucrados en el proceso. No fue así en el caso de la declaración del BIC de Cañada de Alba de Puerto Lumbreras. Las interrogantes sobre qué viene ahora son muchas. Especialmente para las familias afectadas.

Formas de protección que no mermen el trabajo agrícola o ganadero

La realidad del estado del patrimonio arqueológico de Puerto Lumbreras evidencia que la protección debió estar presente desde hace años. Convertir el área en un BIC, puede ser catalogado como un logro cuando las acciones son coordinadas sin pérdidas para ninguno de los afectados. Pero en este momento no hay una bandeja de opciones para las familias que deben buscar otras formas de poner el pan en su mesa. La protección es necesaria, pero sin mermar al sector primario. Sector que ha sido utilizado como bandera política por quienes, de forma unilateral, han promovido el BIC con el respaldo de las autoridades municipales. Los promotores del BIC pueden lavar sus manos. Ellos solo necesitaban activar la figura legal como parte de su política de confrontación constante con diferentes sectores del municipio. Es momento de esperar las reacciones por parte de los propietarios de terrenos dentro del BIC de Cañada de Alba ante su nueva realidad. Las posibilidades que le ofrece el municipio y sobre todo la solidaridad de quienes les han dejado sin trabajo. Notas Relacionadas Propuesta de la IU-verde de calificar como BIC las 500 hectáreas de Cañada de Alba reducirá las zonas cultivables en Puerto Lumbreras Alarma en el campo por la calificación como BIC de 500 hectáreas en Puerto Lumbreras