- España cuenta con 23,7 millones de hectáreas (Mha) de superficie agroganadera repartidas entre cultivo (16,7 Mha) y pasto (7,1 Mha), lo que ubica a España el segundo de la UE en términos absolutos.
- El 46,2% de la superficie es terreno agrícola o ganadero, siete puntos por encima de la media de la UE.
Por su parte,
el Plan Nacional integrado de Energía y Clima (PNIEC) establece que para llegar a la meta de 39GW de capacidad fotovoltaica para 2030 requiere el uso medio de terreno de 2 ha/MW. Es decir, 58 mil hectáreas para esta capacidad.
Al realizar la comparación con la necesidad de terreno para el uso agroganadero, entre cultivos y pastos, y el requerido para la producción de energía fotovoltaica se puede observar que la extensión de terrenos exigidos para la producción de energía no supone riesgo alguno para el sector primario.
Por lo que si se llegara a instalar toda la capacidad fotovoltaica en terrenos agroganaderos sólo se ocuparía el 0,25% de su extensión. La reducción total sería de tan sólo el -0,1 pp: de 46,2% se pasaría a un 46.1%.
Los mismo sucede en las CCAA, aquí se debe tomar en cuenta la distribución de la capacidad fotovoltaica a instalar es proporcional a los permisos concedidos de acceso a la red.
En el caso de las CCAA sólo la Comunidad de Madrid llegaría al 1%.
Al establecer la cantidad de terreno necesario para el desarrollo de cada actividad se hace evidente que las instalaciones fotovoltaicas no son una amenaza para la disponibilidad de terreno agrícola.
Consideraciones de la UNEF para el uso de los terrenos
Además la Unión Española Fotovoltaica,
UNEF, en sus políticas mantiene como prioridad el desarrollo fotovoltaico en zonas desnaturalizadas, por lo que han solicitado a la administración identificar los terrenos por medio de la zonificación.
Se debe comprender la importancia de las plantas en suelo para cumplir con los objetivos climáticos de reducción de emisiones.
La UNEF es su documento
‘Recomendaciones para la sostenibilidad ambiental de las instalaciones fotovoltaicas’ establece criterios exigentes de respeto al entorno ambiental para la construcción de cada planta.
Impulso de la fotovoltaica al sector primario
Desde hace años la UNEF reclama la formación de las comunidades energéticas renovables. Aunque estas han sido introducidas en la Ley del Sector Eléctrico recientemente, las regulaciones que permiten la participación local en proyectos renovables para aumentar la implicación y contribución de la ciudadanía en la transición energética no ha sido desarrollada.
Sin embargo, el impacto positivo de las instalaciones fotovoltaicas en los lugares donde se instalan es considerable.
Entre los principales beneficios que aportan está la creación de empleos cualificados, el crecimiento de la recaudación de impuestos para la mejora de las dotaciones municipales y la fijación de la población en las entidades locales.
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